Tipos de calefacción: ventajas e inconvenientes

18 Ene

tipos de calefacciónElegir entre los tipos de calefacción disponible puede parecer muy complicado. No solo hay que tener en cuenta el coste de la instalación, sino también otros factores a medio y largo plazo. El precio del combustible y su volatilidad es uno de los más importantes. También las propias características constructivas de la vivienda. Según el tamaño de la vivienda, altura de los techos o amplitud de las habitaciones, será mejor idea una opción u otra.

Calefacción de gas natural

La calefacción de gas natural es la más habitual a día de hoy en las ciudades españolas. También es más económica que acudir a la calefacción eléctrica o el gasoil. Este sistema funciona a través de radiadores que se colocan estratégicamente en diferentes lugares de la casa. Este puede suponer el primero de los inconvenientes, ya que ocupa más espacio que los otros sistemas.

Los radiadores tienen que estar a la vista y tendremos que idear la decoración de los espacios teniéndolos en cuenta. Sin embargo, también es una opción que funciona con bastante rapidez. Una vez que encendemos la calefacción, podremos tener una temperatura agradable en poco tiempo. También hay que señalar que podremos nivelar la temperatura según nuestra apetencia. Todo ello con un bajo consumo. Además, no se almacena en el hogar, por lo que es más seguro.

Uno de los mayores inconvenientes tiene que ver con su distribución. Aunque en las ciudades el suministro de gas natural llega de forma efectiva, es muy difícil de encontrar en pequeñas poblaciones y en el mundo rural. En estos lugares, simplemente no es una opción que podamos contemplar.

También hay que señalar que es más eficaz en lugares pequeños. En grandes espacios puede resultar muy costoso climatizar con este sistema. Por último, debemos mencionar que se trata de un combustible fósil. Aunque es menos contaminante que la mayor parte de otras opciones (exceptuando los pellets o la biomasa), no deja de ser una fuente contaminante. También hay que tener en cuenta que esta energía proviene del norte de África, Rusia y Oriente Medio, por lo que se puede ver afectada por la inestabilidad política de estas regiones.

Suelo radiante

El suelo radiante es uno de los sistemas más de moda. En la actualidad, podemos encontrar dos tipos diferentes: el eléctrico y el de agua. El suelo radiante eléctrico funciona a través de un cableado situado bajo el suelo, que se calienta y hace que la habitación suba la temperatura. En el suelo radiante de agua son unas tuberías las que calientan y trasmiten el calor.

Uno de los problemas de este sistema de calefacción es que necesitamos instalar un suelo compatible en toda la casa. Este suelo debe trasmitir el calor. Por ello, no tendremos las mismas posibilidades de decoración que con otros sistemas. Su instalación requerirá una obra completa para sustituir los suelos. Eso sí, una vez instalado no ocupará nada de espacio, al contrario que el gas natural.

Además, la distribución del calor será más homogénea, sin depender de la ubicación de los radiadores. En general, suele suponer entre un 10 y un 20% de ahorro frente a otros sistemas. El agua se utiliza en una temperatura de entre 30 y 40 grados mientra que en los radiadores de gas natural la temperatura es de unos 85 grados. Por tanto, la energía que se necesita es muy inferior.

Entre el suelo radiante de agua y el eléctrico, el de agua es una opción mucho más económica y sostenible. El suelo radiante eléctrico es bastante más caro y depende de la oscilación de los kWh. Además, el de agua también se puede utilizar para refrescar la vivienda en verano. Por último, señalar que se puede instalar en cualquier lugar.

Calderas de gasoil

La caldera de gasoil era la opción más habitual en aquellas zonas donde no llegaba el gas natural. Su principal ventaja es su efectividad. Se trata de la forma más rápida de calentar una vivienda. Además, también calienta muy bien grandes espacios. Por ello, es muy habitual en segundas residencias y casas vacacionales.

Estas calderas suelen tener capacidad de unos 1.000 litros, de forma que cuentan con una gran independencia. Por este motivo, son los más utilizados en zonas de difícil acceso. El gasoil se puede conseguir en cualquier lugar, tanto en zonas rurales como urbanas.

Por contra, se trata de una de las energías más caras y contaminantes. Si nos preocupa el medio ambiente, es mucho mejor que utilicemos alguna alternativa. Igualmente, la fluctuación del precio del gasoil es más elevada y depende de muchos factores geopolíticos. Por último, mencionar que se trata de una fuente de energía finita y que, por tanto, cuenta con fecha de caducidad.

caldera de pelletsCaldera de pellets

Frente a las calderas de gasoil, la principal alternativa sostenible son las calderas de pellets. Se trata de la mejor de las opciones entre las calderas de biomasa. Los pellets son pequeños cilindros que se fabrican con excedentes y desperdicios agrícolas y madereros (una especie de serrín) y que funcionan como combustible de estas calderas. Frente a la leña, un pellet da un rendimiento hasta 5 veces superior. También calientan espacios más grandes. Una única estufa puede calentar un espacio de hasta 150 m2 frente a los 120 m2 de una estufa de leña.

En cuánto a los inconvenientes, hay que señalar que instalar una caldera de este tipo es bastante más caro que las calderas de combustibles fósiles. Eso sí, se trata de una inversión que se recupera poco a poco, ya que los pellets son hasta cuatro o cinco veces más baratos. Por otra parte, el precio de los mismos es estable y al tratarse de material reciclado es también más sostenible.

Igualmente, contamina solo un 10% de lo que lo hace una caldera de gas o de gasoil. Finalmente, tenemos que señalar que los restos pueden utilizarse como abono. También es remarcable que se trata de un material que se produce en el propio entorno. Por ello, no depende de las fluctuaciones de los mercados internacionales. Además, se crea un impacto positivo en la comunidad, generando valor a algo que de otra manera serían desechos y un desperdicio.

Junto a los pellets, otra opción a tener en cuenta son las calderas de biomasa que funcionan con huesos de aceituna, especialmente si vivimos en el interior de Andalucía.

Radiadores eléctricos

Por último, no podemos olvidarnos de los radiadores eléctricos. Se trata de una opción poco rentable para calentar una gran vivienda. Por ello, lo más normal es que se utilice de forma complementaria a alguna de las otras opciones. Por ejemplo, para calentar el baño cuando vamos a darnos una ducha. Hay que tener en cuenta que el principal inconveniente de este tipo de calefacción es que su calor generado se pierde rápidamente una vez que se apaga. Además, suponen un gran consumo eléctrico. Esa es la razón por la que se utilice normalmente como complemento o en lugares donde no hace mucho frío, para momentos puntuales.

Entre las ventajas destacan que no requiere ningún tipo de instalación. Basta con enchufarlo y se puede llevar a cualquier habitación de la casa donde se necesite. En cuánto a la ecología, señalar que tampoco emiten gases contaminantes ni requieren de salida de humos. Aun así, utilizarlo como herramienta para calentar una vivienda por completo es la opción más cara posible.

Si te preocupa el medio ambiente, consulta también nuestros trucos para ahorrar agua.

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