Reformar o rehabilitar: ¿qué necesita mi casa?

24 Sep

REHABILITAR O REFORMARReformar o rehabilitar una vivienda es uno de los primeros pasos tras comprar una casa. Lo primero para ponerla a nuestro gusto, lo segundo por cuestiones de habitabilidad. Cuando vayamos a adquirir un inmueble es importante tener en cuenta el estado del mismo y cuando se hicieron las últimas actuaciones en tuberías, cableado, aislamiento, etc.

Muchas veces reformar o rehabilitar se utilizan erróneamente e indistintamente. Sin embargo, no es lo mismo una reforma que una rehabilitación. Muchas veces, eso sí, una rehabilitación incluye una reforma.

La rehabilitación, poner una casa a funcionar

rehabilitación de viviendaCuando decimos que una casa necesita rehabilitación, queremos decir que no se puede vivir en ella. Esto es muy habitual en casas que tengan una determinada antigüedad, especialmente en el campo y centros históricos. El paso de los años ha podido afectar a las estructuras, tuberías, cubiertas, etc… Por ello, la obra es necesaria para que la vivienda recupere la capacidad de ser habitada.

En una rehabilitación se trata de poner una casa a funcionar. Los problemas pueden ser de todo tipo. Las tuberías antiguas pueden tener pérdidas, las paredes no ser suficientemente aislantes, puede haber goteras o que la instalación eléctrica sea antigua y nada eficiente.

Sea como sea, tras la rehabilitación, la vivienda será perfectamente apta para la vida en su interior.

En muchas ciudades de España, hay planes específicos de rehabilitación de vivienda, de manera que se pueden conseguir ayudas y subvenciones para el proceso. De esta manera, se evita el abandono de las zonas más antiguas de la ciudad y se revitaliza, consiguiendo una mayor calidad de vida para los vecinos.

Por otra parte, en otros lugares la rehabilitación de vivienda histórica ha venido de la mano del boom del turismo. En estos casos, las viviendas rehabilitadas pasan a ser vivienda vacacional o turística, manteniéndose el proceso de expulsión de la población originaria a la periferia.

En muchos de estos casos, la rehabilitación lleva también aparejada una reforma.

La reforma, placer estético

salón diáfanoLa reforma, por su parte, se realiza en una casa que puede ser habitada. Es decir, que la obra no es necesaria para que la vivienda sea funcional. Puede que la casa sea antigua pero, si quisiéramos, podríamos vivir directamente en ella sin ningún cambio.

Las reformas, además, tienen sus propias modas. Cada año se van cambiando las actuaciones más comunes y las fórmulas a gran escala varían con los nuevos usos sociales.

Cambian los materiales, el número de habitaciones e incluso sus usos. Vestidores, salones diáfanos, gimnasios, salas audiovisuales, son algunos ejemplos de lugares que se han ido popularizando con los años.

Este 2018 vimos como el mármol se colocaba como material de la temporada, tras años sin utilizarse. La madera, por otra parte, se lleva manteniendo los últimos cinco años. Estos cambios vienen y van, lo que hace que mucha gente haga reformas para mantener su casa a la última. Aquí un ejemplo de las tendencias en reformas de este 2018.

Cocina y baño, los mayores ejemplos

Un ejemplo de ello es la cocina. Hasta comienzos de los dos mil, tener una cocina independiente era el deseo de la mayor parte de los propietarios. Evitabas los ruidos y olores de la cocina y facilitabas la limpieza, creando una habitación aparte. El primer cambio vino de la incorporación de una zona de comedor con alguna pequeña mesa.

Hasta entonces, lo habitual era siempre comer en el comedor, que podía incluso ser una habitación diferente al salón.

Sin embargo, en este siglo se llevan los salones abiertos y diáfanos que incorporan tanto cocina como comedor. Muchas de las reformas de casas antiguas, buscan esta nueva distribución de los espacios.

Otro ejemplo lo tenemos en los baños con las bañeras y los platos de ducha. En este caso hemos vivido dos importantes cambios de tendencia en las reformas de los últimos años.

Históricamente, lo más demandado eran las bañeras, que incorporaban la alcachofa de ducha. Los platos de ducha, sin embargo eran vistos como una opción de bajo nivel económico. Sin embargo, una mayor conciencia ecológica y la mejora de los mismos, incluyendo las duchas con hidromasaje, transformaron la percepción. Ahora los platos de ducha se consideran mucho más cómodos, estéticos y ecológicos y son normales en cualquier casa moderna.

Las bañeras no terminaron en el ostracismo. El siguiente cambio de tendencia, ya en esta década, conllevaba incorporar también una bañera independiente en los baños más grandes. Teníamos, por tanto, un plato de ducha para el uso diario y una bañera, totalmente exenta, para ocasiones especiales.

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